Violeta Cal y Mayor
En un momento clave para la vida democrática del estado, el Parlamento Infantil Estatal 2026: Voces de la Niñez se consolida como una de las iniciativas más relevantes para reconocer y fortalecer la participación infantil en Chiapas. Este ejercicio no solo abre un espacio de expresión para niñas y niños, sino que refleja un cambio de enfoque: colocar a la niñez en el centro de la conversación pública y reconocerla como un actor social con voz propia.
Esto ha tenido resultados en los últimos años para impulsar acciones que dan mayor visibilidad a las voces de niñas y niños, particularmente en contextos donde históricamente han sido poco escuchados. En un estado marcado por la diversidad cultural, social y territorial, generar espacios de participación infantil representa un paso significativo hacia una democracia más incluyente y sensible a las realidades locales.
Tras el precedente del Parlamento Infantil 2025, la edición 2026 amplía su alcance como un ejercicio de carácter estatal que promueve la cultura cívica desde edades tempranas. Niñas y niños de entre 9 y 12 años, nacidos y residentes en el estado, podrán participar mediante una convocatoria pública que se difundirá del 20 de febrero al 30 de marzo en escuelas y comunidades. El proceso busca ser abierto, transparente e incluyente, con el acompañamiento de madres, padres o tutores legales.
Las y los participantes seleccionados, cuyos resultados se darán a conocer el 10 de abril tras la evaluación de un comité especializado, vivirán el 24 de abril la experiencia de integrarse a comisiones y fungir simbólicamente como diputadas y diputados por un día. Durante esta jornada, debatirán y presentarán propuestas sobre derechos infantiles, bienestar emocional, convivencia pacífica, inclusión, cuidado del medio ambiente, uso responsable del entorno digital, deporte y cultura de paz.
La relevancia de este tipo de eventos va más allá de lo simbólico: dar voz a la niñez fortalece la formación de ciudadanía desde la infancia, fomenta el pensamiento crítico y promueve valores como el respeto, la empatía y el diálogo.
Además, permite que niñas y niños comprendan que su opinión importa y que puede incidir en la construcción de su comunidad. La participación infantil aporta miradas frescas y honestas que pueden enriquecer las políticas públicas y las estrategias de desarrollo social.

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