Piedrazos
Héctor
Narváez
Así
como una mayoría no cree en el coronavirus, así también una gran parte no
quiere ver, menos reconocer este grave problema.
Y
pensar que nuestros principales afluentes, algunos hasta considerados
atractivos turísticos, han sufrido el desprecio y la desatención de los
Gobiernos y de los ciudadanos.
Es la
contaminación a los ríos en México, la cual si no se logra atender en los
próximos años, puede ser peor que la pandemia que hoy nos azota.
El
desastre
Para
conocer a precisión este asunto, el Atlas del Agua publicado en 2016 por la
Conagua, dio a conocer que 7 de cada 10 ríos en nuestro país, se encuentran
“fuertemente contaminados”.
Es
decir, el 70 por ciento de nuestras aguas naturales se encuentran dañadas y
solo un 30 por ciento estarían funcionando sin ninguna dificultad, pero sin
cumplir adecuadamente con el ciclo anual del medio ambiente.
Por
eso, en regiones como en la Ciudad de México y el Estado de México, en los
últimos años han sufrido de escasez del vital líquido en sus casas y como
sucede recientemente en medio de esta contingencia sanitaria.
Algunos
ríos que cuentan con grandes cantidades de contaminación son el Balsas,
Santiago, Pánuco, El Grijalva en Chiapas, Papaloapan, Coatzacoalcos y el
Tonalá, que sale de la Sierra de Chiapas.
Y a
los cuales se arrojan desde desechos tóxicos de fábricas, se desemboca los
drenajes de las ciudades y se tira desperdicios y basura también de los
diferentes centros poblaciones.
Es una
situación que tiene conocimiento el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en
sus tres ocasiones como candidato, pero desde que tomó posesión del cargo, no
ha ordenado atender esta situación.
Aparte
de la contaminación que padecen nuestros ríos en todo lo largo y ancho de
nuestro territorio, se encuentran sobreexplotados ante la extracción de
material, que se ha vuelto ilegal y hasta considerado un ecocidio, pero siguen
amparados por las autoridades federales que continúan entregando “extrañadas
concesiones” a oscuros personajes.
Es un
desastre provocado por el Gobierno y grupos de la sociedad, que no han tenido
ni la más mínima conciencia de las consecuencias que se pueden dar a futuro,
como podría ser la escasez del agua en los hogares.
Hay
solución
Increíblemente,
en medio de esta contingencia sanitaria, nuestros afluentes se han venido
saneando.
Hemos
visto recientemente las imágenes en el mar de Acapulco y de otras regiones, en
donde nos sorprende la cristalinidad de sus aguas.
Y otra
vez se ha mencionado que el ser humano es el peor virus para nuestro planeta.
Que, tristemente, hemos venido destruyendo nuestras riquezas naturales.
Esta
no es la primera ocasión que se da este proceso de renovación de los ríos y los
mares, pero lamentablemente el ser humano poco le toma importancia. Y lo más
triste: que seguirá con la contaminación.
¿Qué
hacer, entonces, ante este problema que es también de conciencia? La solución
la tendrían nuestros hijos.
Ayer,
me dio gusto ver la transmisión en Facebook de la joven de mi pueblo de nombre
Mariana Ximena, hijo del dueño de una página de noticias, quien trató por una
hora este tema.
Quizá
para muchos puede ser algo insignificante, pero es “un granito” que puede
empezar a hacer la diferencia, para mejorar nuestro mundo.
La
generación del mañana ya debe de ser la de hoy. A ellos les debemos empezar a
enseñar y que empiecen a actuar, para cuidar nuestros recursos naturales que
tenemos.
Porque
si dejamos que nuestras autoridades sigan administrando nuestros ríos, no se
detendrá este daño.
Y
aparte de que estemos en un posible riesgo de que se dé una escasez de agua
para los próximos años, también el peligro de que seamos cada vez más
vulnerables a desastres naturales en las temporadas de lluvias.
Se
hablaba hasta el 2019, que alrededor de 10 millones y medio de hogares en
México no contaban con el suministro diario, lo que representa un total de 44
millones de habitantes.
Y no
es por la falta de una red, sino porque los afluentes en los cuales se extrae
el agua, se están secando cada vez más.
Por si
fuera poco, las autoridades de todos los niveles de nuestro país, poco le han
invertido a este rubro, y en muchos de los casos los comités municipales se han
convertido en “la caja chica” de los gobernantes en turno y otros han preferido
privatizarlo a particulares para quitarse de encima el problema.
Hay
solución: Nuestros antepasados vivieron en armonía con los ríos y los mares. Y
así lo hicieron por cientos de años.
Todo
está en que tengamos voluntad, en medio de la crisis actual que atravesamos, de
que ya no contaminemos los ríos de México.
Moraleja:
Para sanarnos a nosotros mismos, debemos sanar nuestro planeta. Y para sanar
nuestro planeta, debemos sanarnos a nosotros mismos.
Comentarios:
hectornarvaez@hotmail.com
Cel.
9642823259
Facebook:
hector.narvaez.96

Comentarios
Publicar un comentario