Un
grupo de comisionados de 134 comunidades de Chenalhó, representantes de las
comunidades de Saclum y Pajaltoj, desmintieron las versiones que difundió el
presidente por uso y costumbres del municipio de Aldama, Adolfo López Gómez.
Dichas
declaraciones señalan que habitantes de Santa Martha realizan detonaciones de
armas de fuego, y que de esta problemática añeja de tierras han resultado 19
muertos y 15 heridos, todos de estas 21 comunidades de Santa Martha.
Por lo
que este 28 de abril, “estuvimos en el lugar de los hechos para constatar las
detonaciones de arma de fuego, escuchamos los disparos de alto calibre de uso
exclusivo del Ejército Mexicano que están realizando las comunidades de Tabac,
Coco y Xuxchen”.
Empezaron
a disparar a las comunidades de Tzelej-potobtic, San Pedro Cotzilnam, Tabac y
Coco, en el momento de nuestra visita, dijo José Vázquez Gutiérrez, coordinador
de la asociación civil Las Abejas, quién está acompañando a estas comunidades
ante el riesgo en que se encuentran.
Luego
de un recorrido por las comunidades, dieron a conocer que de los últimos
acontecimientos dieron parte a la Secretaria General de Gobierno, “también al
personal de la Policía Estatal Preventiva quienes llevaron a cabo patrullajes
en su momento”.
Puntualizaron
que como organización, Las Abejas está atenta ante la situación, ya que con las
amenazas los pobladores de este lugar no pueden acudir a sus parcelas a recoger
sus cosechas que usan para su consumo propio.
“Desmentimos
lo que dijo el presidente de Almada sobre el crucero de disparos, esto no hubo,
ni mucho menos hubo incendios como lo mencionó en las redes sociales”.
Vázquez
Gutiérrez invitó a los organismos y defensores de los derechos humanos como la
Comisión Estatal y Nacional de los Derechos Humanos (CNDH-CEDH) a estar atentos
de esta situación o en su caso, realizar un recorrido por el lugar, para que se
cercioren del riesgo de la integridad de niños, mujeres y adultos mayores.
Finalmente,
aclararon que en Santa Martha siempre ha existido disposición de diálogo y la
prueba lo tiene el gobierno, a diferencia de Aldama, donde a pesar que han llegado
elementos de la Policía Estatal, los desalojan, porque “algo no quieren que se
sepa”.

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