-
Perdió la vida la tarde del miércoles 29 de agosto a las afueras de un mercado
público donde vendía, tan solo un día después del Día del Abuelo.
A
las afueras de los mercados públicos hay decenas de mujeres, muchas de la
tercera edad, que se dedican a vender productos para poder ganarse el pan de
cada día.
La
gran mayoría lo hace porque es la única manera que tienen para subsistir, pues
son de escasos recursos y sus familiares no los ayudan, en muchos casos ellas
son las que siguen siendo el sustento de los hogares.
Las
redes sociales se estremecieron este jueves con la historia de doña Juana
Santiago Chávez, una mujer de 85 años de edad originaria de Oaxaca que perdió
la vida la tarde del miércoles 29 de agosto a las afueras de un mercado público
donde vendía, tan solo un día después del Día del Abuelo.
Esta
mujer de la tercera edad vivía en San Juan Bautista Jayacatlán, y todas las
mañanas acudía a uno de los mercados públicos a vender, pero el miércoles
alrededor de las 6:00 de la tarde un grupo de personas se percató que había
perdido la vida en la silla donde todos los días ofrecía sus productos.
Según
algunas versiones pasó bastante tiempo sin vida en esa silla, sin que nadie se
percatara y pudiera ayudarla o bien sostenerle la mano en su último suspiro.
Esta
no es solo una triste historia del estado de Oaxaca, pues a diario en el país
vemos a mujeres y hombres de la tercera edad trabajando porque pese a sus años
de labores no cuentan con el dinero necesario para descansar en casa y se ven
obligados a salir a las calles a emplearse con sueldos que están muy por debajo
del salario mínimo.
Hay
otros que no tienen ni siquiera la oportunidad de seguir trabajando y
abandonados por sus familias tienen que salir a las calles a pedir limosnas
bajo el sol, la lluvia y el frio.
Estas
personas no solo son abandonados por sus familias, también son ignorados por
una sociedad cruel, que no valora la experiencia de estos hombres y mujeres que
en su juventud fueron bases de empresas y hogares.
La
situación que pasan los adultos mayores en nuestro país es responsabilidad de
todos, no solo del gobierno que con escasos 700 pesos mensuales cree que los
apoya, estos señores y señoras requieren que esta sociedad les dé el lugar que
se merecen.
La muerte
de doña Juan Santiago no debería quedar solo en el asombro y enojo de una red
social, debería servirnos para que a partir de este jueves valoremos a nuestras
adultos mayores, para que exijamos políticas públicas y nos desprendamos del
egoísmo y si en la calle vemos a alguien que padece de abandono hagamos algo
por tratar de ayudar.

Comentarios
Publicar un comentario