Eduardo
Ruiz-Healy
Dinero
ilegal y sucio en las campañas electorales
En
un país en donde se respetan las leyes una situación similar a la que el martes
se denunció en México cimbraría hasta sus cimientos a la sociedad entera,
especialmente a sus instituciones políticas y gubernamentales. Pero, como en
nuestro país los partidos políticos y sus militantes más distinguidos están muy
por arriba de la ley, la denuncia seguramente será ignorada por ellos y por una
sociedad cínica a la que ya no le sorprende nada.
La
denuncia hecha hace dos días por María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde es de
suma gravedad y muestra el porqué del fracaso del experimento democrático en
nuestro país.
Casar,
que es presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, y Ugalde,
que es director general de Integralia Consultores y ex presidente del IFE,
presentaron su reporte “Dinero Bajo la Mesa: Financiamiento y Gasto Ilegal de
las campañas Políticas en México”, en donde señalan que por cada peso legal que
se usa en una campaña hay 15 pesos ilegales de diversas procedencias, algunas menos
respetables que otras.
Entre
los aspectos más importantes del reporte, que puede verse en dinerobajolamesa.org, destacan los
siguientes:
1.Hay
tres mecanismos ilegales de fondeo de campañas: desvío de recursos públicos,
contribuciones ilegales de particulares y financiamiento del crimen organizado.
Como una inversión cualquiera, quien arriesga su dinero lo hace por la
expectativa de un rendimiento futuro. El gobernante o servidor público lo hace
para apoyar al candidato de su partido o en ocasiones de otros partidos para
garantizar “inmunidad” o para construir redes de apoyo político que le ayuden a
proseguir su carrera. El empresario o contratista lo hace para obtener acceso
al nuevo gobierno en la forma de contratos, permisos o regulación favorable. Y
el crimen organizado lo hace para proteger su negocio, sea en la forma de rutas
de trasiego de droga, protección policial o para infiltrarse en el gobierno y
apoderarse de plazas de venta.
2.En
aproximaciones conservadoras, se estima que, en promedio, ¡por cada peso que un
candidato a gobernador declara y que la autoridad observa, hay 15 pesos más que
se mueven en la oscuridad!
3.
La fiscalización de las campañas políticas es uno de los medios para sancionar
el financiamiento ilegal y los gastos por encima de los topes legales… Sin
embargo, el mecanismo es insuficiente y en ocasiones incluso irrelevante para
combatir el enorme problema del fondeo ilegal de campañas.
Ugalde
me dijo, cuando lo entrevisté el martes, que todos los partidos y la mayoría de
sus candidatos reciben dinero sucio e ilegal, lo que significa que, a fin de
cuentas, nuestros gobernantes y representantes acaban trabajando para quienes
financiaron sus campañas y no para el pueblo de México que les paga lo que
aparentemente son sueldos ridículos si se comparan con los recursos obscuros
que reciben.
ruizhealytimes.com
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